Expansión del rally al resto del mundo

En los países donde no había escasez de carreteras a través de terrenos remotos exigentes, otros eventos se originaron. En América del Sur, la mayor parte de ellos tomó la forma de la ciudad de larga distancia según las características de la ciudad, cada uno de alrededor de 5.000 a 6.000 millas (8,000-9,500 km), divididos en las piernas diarias. El primero fue el Gran Premio del Norte de 1940, dirigido desde Buenos Aires a Lima con regreso; que fue ganado por Juan Manuel Fangio en un coupé Chevrolet muy modificado. Este evento se repitió en 1947, y en 1948 se llevó a cabo uno aún más ambicioso, el Gran Premio de la América del Sur desde Buenos Aires a Caracas, Venezuela. Fangio tuvo un accidente en el que murió su copiloto.

A continuación, en 1950 llegó la rápida y peligrosa Carrera Panamericana, de 1.911 millas (3075 kilometros) por etapas a través de México para celebrar la apertura de la carretera de asfalto entre las fronteras de Guatemala y Estados Unidos, que funcionó hasta 1954. Todos estos eventos fueron víctimas de la relación costo – financiero, social y ambiental – de ubicarlos en un mundo cada vez más complejo y desarrollado, aunque las carreras en carretera más pequeñas continuaron mucho tiempo después, y algunos todavía lo hacen en países como Bolivia.

En África en 1950 se vio la primera carrera francesa Mediterráneo-le Cap, un rally de 10.000 millas (16.000 km) desde el Mediterráneo a Sudáfrica; se realizó hasta 1961, cuando la nueva situación política aceleró su desaparición. En 1953 África Oriental vio la coronación del exigente Safari, que pasó a convertirse en el Rally Safari y una ronda del Campeonato Mundial, que ha de seguirse en su momento por el Rally de Marruecos y el Rallye Costa de Marfil.

Canadá organizó uno de los rallies más largos y más duros del mundo en la década de 1960, el Rally de Shell 4000. También fue el único sancionado por la FIA en América del Norte.